Hoy 9 de mayo de 2013 iniciaré un cambio drástico en mi relación doméstica con el mundo de la computación. Íntimamente es un paso hacia adelante para abandonar viejos vicios y es también testimonio del día en el que oficialmente me cansé de seguirle la corriente a la industria del sobreprecio.
En este blog encontrarás las vivencias personales* y análisis de cómo uno puede sobrevivir con Linux sustituyendo las aplicaciones pensadas para Windows y IOS con otras open source generalmente gratuitas. Si bien ni el blog ni mi decisión a mudarme es meramente económica, a lo largo de los posteos daré cuenta cada vez que pueda de cuánto dinero uno puede ahorrarse solo con no tomar la primer cosa que tenemos a mano.
En estos momentos hago trabajar al Universal USB Installer la aplicación para Windows de lenguaje abierto pensada para instalar o ejecutar, entre otras versiones, un Ubuntu 13.04 que es la última edición de este sistema operativo basado en Linux. Me decidí por este sistema debido a su fama de ser el más amable para aquellos que vivimos con Windows.
La operación es sencilla, nomás tuve que descargar la aplicación, una versión del sistema operativo, en este caso la 13.04 de 64 bits (el .iso se llama 64amd pero funciona con los microprocesadores intel), y con la aplicación crear un USB booteable en un pendrive al que tuve que formatear en FAT32.
La instalación será sencilla ya que el entorno es muy intituivo. Uno de las características que de movida asombran es que el sistema operativo reconoce mi placa de red inalámbrica USB kozumi sin necesidad de ningún tipo de driver, necesarios con Windows 7. Incluso se puede navegar por internet mientras se termina de instalar en la computadora.
El próximo posteo ya será dentro de un sistema creado con lenguaje abierto. Me encuentro casi como quien mira desde el borde a una pileta, con calor pero con dudas porque el agua está fría... Pues bien, cierro los ojos y me tiro. A nadar, que si nos movemos va a ser agradable.
*No suelo estar de acuerdo con este tipo de enfoque para trabajos periodísticos pero como me considero un usuario promedio de computadoras creo que mi experiencia puede ser válida para que otros den el paso... O se decidan a quedarse.
En este blog encontrarás las vivencias personales* y análisis de cómo uno puede sobrevivir con Linux sustituyendo las aplicaciones pensadas para Windows y IOS con otras open source generalmente gratuitas. Si bien ni el blog ni mi decisión a mudarme es meramente económica, a lo largo de los posteos daré cuenta cada vez que pueda de cuánto dinero uno puede ahorrarse solo con no tomar la primer cosa que tenemos a mano.
En estos momentos hago trabajar al Universal USB Installer la aplicación para Windows de lenguaje abierto pensada para instalar o ejecutar, entre otras versiones, un Ubuntu 13.04 que es la última edición de este sistema operativo basado en Linux. Me decidí por este sistema debido a su fama de ser el más amable para aquellos que vivimos con Windows.
La operación es sencilla, nomás tuve que descargar la aplicación, una versión del sistema operativo, en este caso la 13.04 de 64 bits (el .iso se llama 64amd pero funciona con los microprocesadores intel), y con la aplicación crear un USB booteable en un pendrive al que tuve que formatear en FAT32.
La instalación será sencilla ya que el entorno es muy intituivo. Uno de las características que de movida asombran es que el sistema operativo reconoce mi placa de red inalámbrica USB kozumi sin necesidad de ningún tipo de driver, necesarios con Windows 7. Incluso se puede navegar por internet mientras se termina de instalar en la computadora.
El próximo posteo ya será dentro de un sistema creado con lenguaje abierto. Me encuentro casi como quien mira desde el borde a una pileta, con calor pero con dudas porque el agua está fría... Pues bien, cierro los ojos y me tiro. A nadar, que si nos movemos va a ser agradable.
*No suelo estar de acuerdo con este tipo de enfoque para trabajos periodísticos pero como me considero un usuario promedio de computadoras creo que mi experiencia puede ser válida para que otros den el paso... O se decidan a quedarse.
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